Materiales para evitar taladrar paredes

por Ruben

Materiales para evitar taladrar paredes

Cuando llega el momento de colocar un cuadro, estantería o cualquier otra cosa en la pared de casa, parece inevitable tener que usar un taladro. El inconveniente principal es que, cuando queramos cambiar la decoración, el agujero seguirá ahí y, aunque intentemos taparlo, la pared no vuelve a quedar igual. Por suerte, hoy en día existen trucos para no tener que perforar que pueden sumarse a los consejos de bricolaje que ya conocemos.

Masilla adhesiva

Este es uno de los productos más accesibles, baratos e inocuos de todos los que se pueden usar cuando queremos unir algo a la pared. Eso sí, tiene ciertas limitaciones. Por ejemplo, se trata de un material que no puede soportar grandes pesos. Sin embargo, para crear un mural de fotos o colocar un póster, aguanta sin problema.

La masilla adhesiva se presenta en largas tiras. Solo hay que romper una, y, como tiene la textura de un chicle, hacemos con ella una pequeña bola con las manos. Una vez hecho esto, se coloca el adhesivo en la cara interna de lo que se quiera pegar y se presiona contra la pared.

Aunque lo que se vaya a colocar en la pared sea de poco peso, es aconsejable usar varios puntos de unión con masilla adhesiva. Además, hay que tener en cuenta aspectos como la rugosidad de la pared o la temperatura ambiente, ya que la masilla va perdiendo consistencia con el paso del tiempo y, tarde o temprano, será necesario sustituirla.

Entre sus ventajas se encuentran su bajo precio y su fácil aplicación, lo que la convierte en una opción muy práctica cuando vayas a colgar decoración ligera en la pared.

Cintas adhesivas y de velcro

Estas se han convertido en el principal recurso para los que no quieren perforar la pared, aunque tengan que colgar pesados cuadros u otros objetos similares.

Las cintas de las que hablamos son capaces de aguantar hasta 120 kg por rollo completo en el caso de las mejores marcas. Con propiedades adhesivas en ambas caras, su efecto es similar al de un pegamento resistente.

Las más comunes son las compuestas solamente de adhesivo. Su funcionamiento es sencillo, simplemente se tienen que pegar a la pared y al objeto que se va a colgar. Son una solución muy útil , aunque cuentan con la desventaja de realizar uniones muy resistentes, por lo que son complicadas de cambiar. Así pues, pueden ser prácticas para las baldas de una estantería, que no se cambian muy a menudo, pero, quizás, no para un cuadro.

Hay otras cintas que incorporan una doble cara de velcro. Esto permite que los objetos se puedan mover fácilmente cuando llega el momento de cambiar la decoración de una habitación. Eso sí, soportan menor peso que las cintas adhesivas convencionales, aunque se pueden combinar varias de ellas para aguantar un poco más.

Ganchos fijos

Esta es una opción a medio camino entre el taladro y las tiras o la masilla que hemos descrito antes. A simple vista, los ganchos de los que hablamos parecen que tienen que ir clavados en la pared, por lo que la marca sería imposible de evitar. Y así es, pero esta será tan pequeña que será imperceptible cuando se retire el gancho. Así pues, la unión que se introduce en la pared es similar a un alfiler, por lo que no es necesario taladrar y apenas se notará señal si retiramos el objeto.

Este tipo de unión, que se puede colocar y retirar con las manos, es aconsejable en aquellas paredes en las que el adhesivo o la masilla no funcionan por sus características de porosidad. Sin duda, se trata de un recurso a tener también muy en cuenta.

En definitiva, tener en la caja de bricolaje alguno de estos productos es una garantía para olvidarse del taladro y mantener las paredes más limpias y sin deterioro.

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