Los termostatos inteligentes como solución para el ahorro de energía

por Gemma

El invierno y el verano son las épocas donde más se consume energía eléctrica debido al uso intensivo de sistemas de calefacción y aires acondicionados respectivamente. Sin embargo, esta situación afortunadamente está cambiando gracias a la llegada de los termostatos inalámbricos inteligentes los cuales no solo funcionan en los más recientes electrodomésticos, sino que también se adaptan a los antiguos artefactos. Esta tendencia por optimizar el control de la temperatura hará indudablemente que los fabricantes lancen cada vez más y mejores termostatos wifi.

La domótica como epicentro del ahorro energético

El avance del llamado “hogar inteligente” es prácticamente imparable, de hecho, actualmente es común encontrarnos con algún dispositivo inteligente en el hogar: televisores, lavadoras, neveras, calefactores, etc. Obviamente cada artefacto tiene sus ventajas particulares, pero hay algo en común que los caracteriza a todos: la capacidad de ahorrar sustancialmente energía.

¿Cómo pueden lograr estos artefactos inteligentes ahorrar energía? Principalmente a través de sus funciones de automatización. Algunos activan funciones de encendido/apagado mediante el uso de sensores de actividad. Otros, como es el caso de los termostatos inteligentes, controlan la temperatura en aires acondicionados, neveras y calefacciones, brindando así una climatización idónea. Vale reseñar que, al ahorrar energía, se ayuda a preservar el medioambiente.

Esto del ahorro energético resulta bien interesante pues además de ayudar a mitigar los efectos del cambio climático, también nos permitirá ahorrar en el recibo de la luz. Esto sin duda aliviará un poco nuestros bolsillos y más ahora ante el reciente aumento del servicio eléctrico.

Mayor comodidad y control

Al contrario de lo que se piensa, la instalación de los termostatos inteligentes resulta ser una tarea bastante sencilla pues muchos ni siquiera requieren de cables y se pueden colocar en la pared o sobre una superficie, similar a como si fuese un reloj de mesa. El tiempo que demora generalmente la instalación de estos artefactos no suele pasar de unos pocos minutos.

Otra de sus características es que, al funcionar inalámbricamente, podemos controlarlos desde nuestro dispositivo móvil a través de una sencilla e intuitiva App. Así, por ejemplo, podremos programarlo remotamente para que encienda el aire o el calefactor unas horas antes de que lleguemos a nuestros hogares. De este modo, cuando entremos a nuestra casa nos la encontraremos con un clima agradable: ni muy sofocante ni muy frío.

Si en nuestra casa convivimos con niños o personas mayores, podremos asignar permisos de usuario a fin de evitar los cambios constantes en la temperatura. Con ello, además de ahorrar energía eléctrica, protegeremos la vida útil de nuestro electrodoméstico, ya que evitaremos desgastes innecesarios.

¿Cuál es la temperatura idónea a fin de no malgastar energía eléctrica?

Aunque esto variará dependiendo del gusto climático de cada persona, de acuerdo con el IDAE (Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía), la temperatura ideal se ubicaría entre los 19 a 21 grados centígrados. Para dormir, se aconseja una temperatura que ronde entre los 15 a 17 grados. La recomendación promedio sería de 20 grados centígrados.

¿Qué tipo de termostato me convendría?

En el mercado es posible encontrar varios tipos y modelos de termostatos los cuales cubren diversas necesidades. Por ende, antes de adquirir un termostato deberíamos evaluar ciertos criterios como:

  • Tipo de vivienda donde habitamos (si es un piso, apartamento o casa) así como cantidad de habitaciones, tamaños de las mismas y diseño que poseen.
  • Indagar sobre los diferentes modelos de termostatos. Nunca está de más pedir asesoría de un profesional

Recomendaciones al usar el termostato a fin de ahorrar energía y, por ende, dinero

  • Si te vas a ausentar del hogar por horas (trabajo, cita, disfrutar con amigos, cine, etc.), lo mejor es que apagues el termostato y lo enciendas unos minutos antes de volver.
  • En temporada de invierno, mantén la temperatura del termostato entre 20 a 23 grados centígrados. Si subimos la temperatura más allá de los 23 comenzaremos a derrochar energía eléctrica y ya sabemos que significará eso para nuestros bolsillos.
  • Si gustas de bañarte con agua caliente, una buena recomendación para que ahorres energía es que actives el termorregulador unas 3 – 4 horas antes de tomar la ducha. Así, encontrarás el agua caliente y no hará falta que lo tengas encendido todo el día
  • Ubica el termostato en un sitio fresco donde no le pegue la luz solar directamente. Con esto no solo hacemos que el dispositivo trabaje más eficientemente, sino que también prolongaremos su ciclo de vida

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