Nunca pensé que mi concentración tuviera tanto que ver con el orden en el hogar. DescubrÃ, gracias a una reflexión en un dÃa cualquiera, que siempre que querÃa estudiar me iba a la biblioteca. O cuando querÃa trabajar, era adicto a visitar las nuevas cafeterÃas de mi barrio con Wi-Fi, y allà que me instalaba con mi ordenador portátil. Pero, ¿por qué me pasaba esto?.
La respuesta: es el orden. Además de la adicción al café y a las jornadas maratonianas de trabajo para ganarme la vida. Me di cuenta que lo que hacÃa que tuviera ganas de salir de casa es que no me sentÃa cómodo en ella. La desorganización y la sensación de estar en un caos constante, me llevaban a querer huir de aquel lugar. Era una vivienda pero no lo sentÃa como mi hogar. Decidà cambiar, invertà tiempo y dinero en hacer una limpieza en profundidad y buscar sistemas de almacenamiento y de orden más eficientes. Ahora mi casa es un espacio más ordenado y limpio y ya no quiero salir de él.
¿Por qué el orden te ayuda a la concentración?
Soy curioso y quise investigar la relación entre el orden y la concentración, hasta ese momento nunca habÃa pensado en ello. De hecho, es que no iba a cualquier cafeterÃa, sino siempre a las más modernas, limpias y ordenadas de mi barrio.
A priori, puede parecer bastante lógico pero hasta que no reflexioné sobre ello, no encontré respuesta a esta pregunta. Nuestra mente está programada genéticamente para fijarse en el movimiento, en lo que destaca, en aquello que sale de la uniformidad. El desorden y el caos es precisamente una fuente inagotable de estÃmulos para nuestro cerebro: papeles encima de la mesa, la ropa de ayer tirada en el sofá, una mancha de café en la encimera de la cocina…todo hace que miremos hacÃa allà y nos abruma.
El orden es uniformidad y en consecuencia, no hay estÃmulos en los que pararse. AsÃ, tanto si estás estudiando o trabajando, no estás pensando en qué debes poner esa lavadora para meter los pantalones que rondan por el suelo o que deberÃas limpiar la mancha de café que ves en la encimera de tu cocina. Más orden, pues, más concentración. Â
Pasos que seguà para ordenar mi hogar
Sistematizar antes de empezar, cómo iba a ordenar mi hogar, me ayudó a estructurar todo el trabajo. Y fue menos arduo. No fue la actividad más divertida de mi vida pero me alegro de haber tomado la decisión. Con cinco sencillos pasos he conseguido enamorarme de nuevo de mi casa y querer pasar todo el tiempo en ella.
Comparto contigo esta secuencia de cinco pasos para poner fin al desorden en cualquier espacio: clasifica, ordena, limpia, uniformiza y conserva tu orden.
Buena clasificación
Una buena clasificación es clave para después poder ordenar. Despréndete de todo aquello que no es funcional. Si quieres conservarlo por motivos sentimentales, analiza si realmente vale la pena. En caso que no te quieras desprender, búscale un lugar especÃfico.
Crea categorÃas funcionales: lo que te vas a quedar sà o sà porqué lo necesitas o porqué lo quieres mantener, lo que dudas y lo que vas a desechar. Además, estructura las categorÃas también por estancias. Si empiezas por la cocina: vajilla, cuberterÃa, menaje y pequeños electrodomésticos, como ejemplo. Mi consejo es que si dudas, lo deseches.
Ordenar
El orden empieza por desechar y por encontrar el lugar adecuado para cada cosa. SÃ, has acertado. Cuanto menos cosas tengas más fácil es almacenarlas y más fácil tener el hogar más limpio y ordenado. Por eso, el minimalismo es uno de los estilos de decoración más utilizados en el mundo. Menos es más.
Busca un sistema de orden que sea sencillo de recordar para ti y si empiezas de cero, plantéate buscar soluciones de almacenamiento eficientes para la cantidad de objetos que tengas. Aprovecha para establecer una regla sencilla para después facilitar el mantenimiento.
La limpieza
Antes de volver a colocar los objetos que te vas a poder quedar, haz una limpieza en profundidad. Orden y limpieza son dos caras de una misma moneda. No hay limpieza sin orden. Ni viceversa.
De hecho, que esté limpio es crucial para tener una sensación de uniformización, para evitar estÃmulos abrumadores y que te van a desconcentrar. Limpiar significa quitar manchas, sacar el polvo y dejar los muebles en perfecto estado. Este punto también es un momento idóneo para reparar, pintar o hacer algunas acciones tales como barnizar que normalmente no están en nuestra agenda como algo prioritario.
Uniformizar
Si aceptamos que uniformizar es quitar ruido visual y aportar serenidad para conseguir el deseado orden, debe ser una prioridad, una vez que tenemos decidido donde van los objetos y tenemos todo en perfectas condiciones.
Uniformizar también es crear rutinas de limpieza y de ordenación de los espacios. Esto te va a ayudar a mantener siempre el espacio en las mejores condiciones para evitar que haya desorden y que te vuelvas a encontrar en el caos.
Conservar el orden
Y por fin, conservar el orden. Una vez has clasificado, limpiado, ordenado y uniformizado, lo más complicado es mantener todo lo que has conseguido hasta el momento.
Establece tareas sencillas y rutinarias, marca un dÃa para hacer cada una de ellas y un horario. Por ejemplo: levantarte, ventilar y hacer la cama. O lavar los platos después de comer. De la misma manera que haces con la higiene y te duchas por la mañana o por la tarde, cada dÃa. O te lavas los dientes después de cada comida.
El orden es concentración
Después de todo este viaje por mi experiencia propia he llegado a una conclusión. Cómo descubrà que no me sentÃa bien en casa por cierto desorden en mi hogar, cómo decidà cambiarlo todo y qué pasos he seguido para conseguir tener un espacio limpio y ordenado que puedo mantener.
El orden es concentración, porqué es uniformidad, porqué evita los desajustes y los estÃmulos que pueden abrumar tu mente y te pueden llevar a querer huir de los espacios que no están tal y cómo necesitas para poder leer, escribir o simplemente tener un ambiente adecuado para vivir tu vida.



