La importancia de las almohadas en el descanso

por Ruben

El descanso y la relajación son elementos muy importantes en tu día a día. Ello contribuye a destensar los músculos después de un largo día de trabajo, así como a poder dormir mejor y esto a su vez mejora tu rendimiento intelectual pero también tu humor y tu actitud social. Es importante, pues, garantizar este sueño y descanso para obtener todos los beneficios. Seguro que estás pensando que el colchón de tu cama, juega un papel importante y es así pero no es menos importante las almohadas y fundas para que además de descansar lo hagas con la mayor higiene posible.

¿Cómo escoger una almohada y su funda?

Lo primero que debes saber es qué tipo de almohada es la que más te gusta y también cuáles son las que van mejor para tu estado de salud. Existen diferentes factores que pueden influir en la almohada que debes escoger. No en vano, debes aprovechar para buscar profesionales y empresas que te puedan asesorar de forma personalizada como son Rufino Díaz ya que esto te va a facilitar mucho el trabajo a la hora de tomar la decisión final.

Cuando escogemos una almohada debemos pensar sobre todo en nuestro descanso pero también cabe saber si tienes alguna tendencia, como el dolor de espalda o cervicales que te pueda hacer pensar que necesites un tipo específico para evitar estas molestias a futuro. Como decíamos junto al colchón, la almohada juega un papel esencial en facilitar el descanso mientras duermes. Son diferentes los acabados, así como los tejidos o rellenos de los que estan hechas y que se pueden amoldar mejor a tus necesidades.

Tejidos

Los tejidos son el relleno o la composición en la que está hecha la almohada. En este sentido, existen diferentes variedades, desde el clásico algodón 100% hasta la viscoelástica pasando por una gran cantidad de materiales distintos como son: el poliéster y las diferentes mezclas en porcentajes de los diferentes tejidos disponibles.  Mientras que el algodón es mucho más transpirable y natural; la viscoelástica, es un tejido que se adapta a la forma ergonómica del cuello, proporcionando un aspecto confortable a tu almohada.

También cabe acompañarla de una funda de un tejido que sea transpirable para evitar olores, ácaros del polvo y otros elementos indeseables, a la vez que juega un papel en la decoración de nuestro hogar, así que vas a tenerlo en cuenta para evitar que descuadre del resto del dormitorio.

Colores

Los colores afectan más a las fundas que a las propias almohadas ya que son las primeras las que han de combinar con el estilo de decoración del resto de la habitación. En este sentido, cabe recordar que has de seleccionar una paleta de dos o tres colores como máximo y que puedes ir mezclándolos para generar la sensación que consideres puede ser más conveniente para el conjunto decorativo. Existe una gama de colores casi inacabable, así que seguro que encuentras el tuyo.

Medidas

En los últimos años hay un boom de los diferentes tamaños de camas y colchones. A los 135 cm clásicos, se han añadido los 150 cm, la Queen Size (180 cm) e incluso la King Size (200 cm) de ancho. Para adaptarse a esta nueva realidad, las medidas de las almohadas también son diferentes para adaptarse a estos nuevos tamaños de cama pero también para adaptarse a los gustos de los consumidores.

Más consejos sobre una buena almohada

Una vez has pasado el filtro de los elementos más técnicos, cabe destacar que la comodidad es un valor que debes buscar. Pasamos muchas horas durmiendo y la almohada con nosotros, así que la confortabilidad es realmente importante.  No escatimes en tener una buena almohada, ya que como mínimo debes pasar entre 6 y 8 horas recostado sobre ella y necesitas que sea de una calidad más que aceptable, de lo contrario pones en riesgo tu propia salud.

Como pasa con el colchón, la dureza de la almohada suele ser una pregunta común entre los clientes. Es algo muy personal y que depende directamente del gusto de cada uno, si bien es cierto, que los extremos siempre son negativos también en este caso. Una almohada demasiado dura puede acabar tensando y no permitir la relajación correcta; mientras que si es demasiado blanda, puedes tener la sensación que no consigue elevar tu cabeza y que reposas directamente sobre el colchón. En todo caso, solo tú puedes tomar la última decisión, en definitiva, lo que sea más cómodo y más útil para ti y tus circunstancias.

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