Hace alrededor de 70 años, algo ocurrió en Nueva York, donde se generó un nuevo tipo de vivienda. Algunos barrios industriales habÃan sufrido el abandono de sus fábricas, almacenes y locales debido a la crisis económica. Mientras, en el resto de la ciudad los precios de compra o alquiler de vivienda seguÃan al alza, y eran inasumibles para una gran parte de la población.
Estudiantes, artistas y personajes del underground se las veÃan y se las deseaban para encontrar una habitación asequible en el centro de Manhattan. Sobre todo los artistas, que necesitaban grandes espacios para sus estudios y sus creaciones. Asà que habÃa que ampliar el radar: buscar otros barrios u otros edificios menos caros. Se habÃan generado las condiciones perfectas para el surgimiento de los loft, que con los años acabarÃan asociándose no tanto con una necesidad habitacional, sino incluso con un estilo de vida bohemio y chic.
Fueron barrios como Tribeca o el Soho los primeros donde se utilizaron este tipo de edificios. Quizá por primera vez, se trataba de un tipo de vivienda que estaba condicionada, en su estructura y presentación, por su propio origen industrial. AsÃ, el loft es una vivienda abierta, en la que prácticamente no hay tabiques, muy bien iluminada gracias a amplias ventanas, y generalmente decorado con un estilo industrial en el que no se disimulan los pilares, las vigas metálicas o la estructura de la propia vivienda.
El loft llega a Europa
Con el tiempo, este tipo de viviendas fueron popularizándose en otros lugares del mundo. Principalmente, en las grandes ciudades de Europa y Estados Unidos, donde se cumplÃan las condiciones que hemos descrito al principio del artÃculo: un mercado de alquiler con precios muy elevados; una cantidad suficiente de demandantes de este tipo de vivienda (generalmente personas jóvenes, dinámicas y culturalmente activas); y un barrio que hubiese sufrido un abandono de locales e industrias, al sufrir la presión de la progresiva expansión de la ciudad.
Al principio, se trataba de espacios ocupados por estudiantes y artistas de manera casi clandestina. Sin embargo, pronto se comprobó la utilidad y rentabilidad de rehabilitarlos y adaptarlos a distintos usos, no solo de vivienda. Restaurantes, galerÃas de arte, tiendas o estudios recurren al loft por sus ventajas.
Además, pronto se transformaron en viviendas de lujo: se trata de casas espaciosas, confortables y que otorgan un punto de distinción. Hoy en dÃa, además, los barrios industriales de los 50 son el mismÃsimo corazón de la Gran Manzana. Por todo esto, las viviendas tipo loft se asocian ahora a una vida vanguardista, bohemia y de alto nivel adquisitivo.
Qué debes reformar en un local para conseguir tu loft
Las caracterÃsticas de este tipo de vivienda hacen que podamos conseguir una casa tipo loft a partir de la reforma de un local, como puedes ver en https://altonivelreformas.es/blog/loft-madrid/. Existen locales en Madrid con unas magnÃficas condiciones para albergar un estupendo loft. Para ello, hay que partir de algunas ideas básicas:
- Un loft se caracteriza por la amplitud y la luminosidad. Tiene que ser siempre un espacio diáfano, con la excepción del baño. Por eso, es probable que para reformar un local y transformarlo en un loft se imprescindible tirar alguna pared. Al final, necesitamos estancias en una casa, pero el espacio puedes delimitarlo con elementos móviles (muebles, sillones, plantas) o con diferentes acabados. También puedes utilizar puertas correderas o usar tabiques no convencionales para no romper la estética del Es el caso de los tabiques que no llegan al techo o paneles de cristal.
- Es probable que convenga mantener los materiales de construcción para los acabados. Un loft se caracteriza por el estilo industrial, por lo que mantener los techos, muros o vigas al descubierto será perfecto. Ladrillos, maderas, hierro o el propio cemento son materiales habituales y a la vista en un Hay que tener en cuenta que los materiales claros dan luminosidad al espacio. Por el contrario, los desgastados confieren un aspecto más industrial.
- Tampoco es extraño que cables o tubos de aire queden al descubierto, dado que no hay paredes, columnas o muros donde integrarlos y acompañan perfectamente a la estética del De esta forma, el espacio recuerda siempre el origen industrial que tuvo.
- En cuanto al contenido, mantén la regla de oro: un loft debe dar sensación de amplitud y ser diáfano. Por este motivo, los muebles deben ser pocos y funcionales, y no estorbar a la visión del conjunto. Se trata siempre de mantener espacios libres que den sensación de confort. En esto también ayuda mantener las altas alturas del techo que suelen tener los locales, y que adicionalmente pueden facilitar la creación de diferentes estancias.
- Por último, ten en cuenta la normativa aplicable. Una vivienda requiere de distintas licencias y cédulas de habitabilidad, por lo que no basta con realizar la reforma. Hay que realizar los trámites necesarios. Los especialistas en reformas son quienes mejor pueden asesorarte.
Con estas reglas básicas y la ayuda de una buena empresa de reformas, podrás conseguir un loft en Madrid antes de lo que piensas.
