Optar por una estufa de leña significa tener acceso a una fuente de calor de alto rendimiento y que funciona a partir de un proceso de combustión limpio. Instalar una estufa de leña proporciona ambientes cálidos y acogedores. Además se traduce en un ahorro económico considerable durante los meses más frÃos. Más allá de su función térmica, las estufas de leña cuentan con peso estético, simbólico y decorativo claro. Son una pieza de mobiliario altamente versátil y en el mercado podemos acceder a soluciones adaptadas a todo tipo de estilos. A diferencia de lo que ocurre con las chimeneas clásicas, las estufas de leña no requieren de grandes obras o instalaciones complejas. Una conexión de salida de humos a partir del techo o la pared es todo cuanto necesitan para estar en funcionamiento.
Debido a las elevadas temperaturas que alcanzan, es importante que en el momento de la instalación nos aseguremos de que se sitúan con una distancia mÃnima de entre 30 y 40 centÃmetros con el resto de elementos. Además, en algunas ocasiones se hace importante aplicar soluciones de aislamiento térmico en los suelos y paredes, especialmente si están hechos a base de madera.
¿Cuántos tipos de estufas de leña existen?
En el mercado es posible acceder a diferentes tipos de estufas de leña. En base a su material se pueden dividir en dos categorÃas especialmente populares:
Estufas de acero: Cuentan con un cuerpo más ligero que los modelos fabricados a base de hierro fundido. Su proceso de calentamiento es rápido aunque la pregnancia del calor es menor en comparación con las de hierro fundido. Existen modelos optimizados de doble combustión que reducen la cantidad de emisiones. En el mercado se pueden encontrar alternativas con interior refractario. Las estufas que cuentan con materiales refractarios tienen resistencia a temperaturas más elevadas por lo que son capaces de generar mayor calor. Además, su proceso de combustión es más limpio.
Estufas de hierro fundido: Su punto fuerte es su elevada resistencia. Se trata de una opción sólida que posee una larga vida útil. Aunque el proceso de calentamiento es más gradual y requiere de mayor tiempo, la sensación de calor en las estancias perdura más.
Presta atención a tu vivienda
Optar por una estufa de leña puede proporcionar un matiz clásico de cierto encanto. Además se trata de una alternativa más económica frente a otras soluciones como la calefacción eléctrica, especialmente si estamos hablando de una vivienda de grandes dimensiones y cuya aclimatación se traduce en un consumo elevado de energÃa eléctrica.
Antes de instalar una estufa es importante prestar atención a la estructura de la vivienda. Lo más recomendable es escoger una estancia que cuente con un espacio superior a 25m2. Además, se deben tener en cuenta las necesidades que se derivan de su instalación. La vivienda debe contar con una zona que permita instalar conductos de evaluación (es decir, una salida para humo). Además, debemos asegurarnos de que la estancia es lo suficientemente amplia como para permitir una mÃnima distancia de seguridad entre la estufa y los muebles y otros elementos inflamables.
El alcance medio que tienen las estufas de leña oscila entre los 25 y los 120 metros cuadrados, por lo que son especialmente recomendables para espacios amplios. Para poder escoger la opción más adecuada es recomendable hacer un cálculo orientativo de la potencia necesaria.
En términos generales, 1 kW se traduce en una capacidad para calentar entre 10 y 12 metros cuadrados en viviendas que cuentan con un nivel de aislamiento térmico intermedio.
Para poder hacer un cálculo de la potencia necesaria, es importante tener en cuenta no sólo la extensión de la estancia y del hogar, sino también las condiciones climáticas de la zona en que se sitúa la vivienda o la calidad de su sistema de aislamiento. Valorar estos aspectos resulta fundamental para escoger el modelo de estufa perfecto para nuestra vivienda.
