Habilitar una zona para fumar en el lugar de trabajo no es cuestión baladÃ, es una decisión que debe seguir los criterios aconsejados por las instituciones en materia de diseño, exposición laboral y ventilación. Al final lo que anhelamos es que exista una buena convivencia en el entorno de trabajo, que los empleados que asà lo deseen puedan fumar en una zona segura, tranquila y en la que no molesten a los compañeros y compañeras no fumadores.
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La señalización, un factor clave
Las zonas de fumadores han de cumplir los criterios técnicos. Una vez elegida la ubicación de la misma, debemos trabajar en su señalización. Esta debe ser clara, evidente e intuitiva. El idioma de la señalética ha de ser el castellano y, si lo hubiere, la lengua cooficial de la comunidad autónoma correspondiente. Los rótulos o dibujos han de tener un tamaño considerable que permita su visionado desde media distancia.
Actualmente, el Decreto 150/2006, de 25 de julio, el cual desarrolla la Ley 28/2005 referente a la señalización de las zonas donde existe prohibición para fumar, asà como en las zonas habilitadas para fumar, recoge algunas consideraciones clave que no debemos pasar por alto: leyenda, advertencia sanitaria, imagen, tamaño, localización y carácter fijo.
Prohibir la entrada a menores de 16 años al espacio habilitado para fumar; simbolizar la cartelerÃa con la imagen de un cigarrillo para asà identificar la zona delimitada o elegir un tamaño de cartelerÃa no inferior a Din- A4 son aspectos clave en la señalización.
Instalar los sistemas de ventilación adecuados
Aunque a muchos de los fumadores que trabajan en empresas pueda parecerles un elemento de poca importancia, la eliminación del humo del tabaco en interiores a través de un sistema de ventilación homologado y eficiente recoge parte de la esencia de una buena zona para fumadores que no interfiera en el dÃa a dÃa y en las ocupaciones de los empleados.
Lo ideal para instalar una zona de fumadores homologada es que esté situada al aire libre, en una zona ajena al lugar del trabajo. Desafortunadamente, no siempre es posible habilitar una zona asÃ, y algunas empresas crean zonas con sistemas de eliminación de los humos y ventilación continua. Dicha sala debe tener instaladas bocas de entrada y salida de aire que cumplan los parámetros oficiales. La idea es clara; disminuir todo lo posible la permanencia del humo del tabaco en el ambiente.
Separación fÃsica del núcleo de trabajo
Las zonas de fumadores deben ser, por ley, construidas con una separación fÃsica del centro empresarial o de la entidad en cuestión. En ningún caso puede ser una zona de paso, sino un lugar al que acudir especÃficamente para fumar, un lugar aislado del resto.
Para estar completamente seguros de que nuestra zona de fumadores es legal, es aconsejable buscar asesoramiento tanto a nivel jurÃdico como arquitectónico.
En la actualidad, son muchas las empresas asesoras que ofrecen sus servicios para cumplir nuestros objetivos a la hora de delimitar correctamente y conforme a la ley actual la zona habilitada para fumar en el trabajo.
Disponer del utilitario adecuado
Es recomendable que las zonas de personas fumadoras dispongan del utilitario y del mobiliario apropiado en el que puedan depositar las colillas de los cigarrillos y descansar durante un periodo breve de tiempo: ceniceros para exterior o para interior con o sin papelera; marquesinas especiales para fumadores, y también de útiles de aseo, como por ejemplo guantes desechables o botes de gel desinfectante, sobre todo ahora en estos tiempos de pandemia. Es indispensable pues el gel hidroalcohólico para que puedan desinfectar y lavarse las manos al terminar de fumar y antes de reincorporarse a la jornada después de este pequeño parón.
Un dato importante; si estamos de visita en unas dependencias o instalaciones y no divisamos ceniceros cerca eso quiere decir que probablemente no se pueda fumar en ese sitio. Es una señal clara de que debemos seguir buscando una zona habilitada que reúna las condiciones necesarias para fumar en el trabajo.
Actúa siempre con respeto y prudencia
Pero si hay unas consignas a seguir en el asunto de fumar esas son la educación y el respeto. Fumar es una decisión que toman las personas adultas que hemos de respetar con máxima prudencia. El camino es bidireccional, también las personas fumadoras deben respetar en todo momento a la que no fuma, y no invadir su espacio libre de humos. Hay que tener clara una cosa: los derechos del no fumador en todo momento prevalecen sobre los derechos del fumador.
En definitiva, la buena convivencia dentro de la empresa entre trabajadores fumadores y no fumadores se verá reflejada no solo en estos espacios habilitados para tal uso, sino que además se evidenciará también en una mayor productividad y en una mejora de las condiciones laborales.
