El estilo nórdico o escandinavo es una opción cada vez más concurrida para transformar el hogar. Con un enfoque minimalista, basado en la simplicidad y la elegancia para no traicionar su atemporalidad, este diseño decorativo de colores neutros y un mobiliario simple aporta luminosidad y amplitud, pero también paz. Una atmósfera favorable para reducir el estrés y que puede hallar en el salón su perfecto eje y punto de partida.
Un estilo diseñado para el descanso
Buscando un cambio de aires al hogar, especialmente a la llegada del buen tiempo, el diseño nórdico es una opción muy recurrida. Valiéndose de la neutralidad cromática y del minimalismo y el estilo de mobiliario escandinavo, la atmósfera que se desprende de este interiorismo combina calidez y elegancia en el mismo entorno. Un espacio que puede irradiar un cariz atemporal que no pasa de moda y siempre baña y reconforta.
Como eje central de dicha metamorfosis, los muebles de estilo nórdico ofrecen un sinfín de posibilidades. Gracias a su apariencia, de una mesurada palidez que se sienta sobre mínimos para no distorsionar un ápice ninguna identidad decorativa, el halo de este estilo decorativo se fundamenta en la amplitud. En un exorcismo del ruido, el exceso de información que a veces merma la paz que merece el templo del hogar a renovar.
La importancia de renovar el hogar
Al son de la identidad, nuestro entorno necesita cambiar a lo largo del tiempo para definir qué somos. Un reflejo de la personalidad que, si bien a menudo es azaroso, tiene que abrazar el cambio para avanzar. En el hogar, este reflejo no sólo debe percibirse en una muestra de identidad, sino también en la maduración de las necesidades prácticas y estéticas que éste demanda. Aunque siempre partiendo de un punto base esencial.
En ese sentido, la elegancia, pero sobre todo la simplicidad del estilo nórdico hacen de ésta una elección ideal para empezar la renovación del salón. Un espacio idóneo para empezar este propósito, ya que se trata del ecosistema central de un hogar, el que más vida contiene tanto por parte de los residentes como de los visitantes. Siendo un punto de partida idóneo para, desde el minimalismo justo, construir nuestro mundo en casa.
El poder de los colores neutros
Pese a la imponente y bestial belleza natural de los países escandinavos, el clima frío y su despoblación pueden alterar un poco el estado de ánimo. Es por ese motivo que su estilo decorativo se sostiene sobre tonalidades suaves y luminosas, que irradian un halo de tranquilidad y calma ideal para reducir el estrés y la ansiedad. Con colores como el blanco, el gris claro o el beige, entre sus muchas acepciones cromáticas neutrales.
Si echamos un vistazo al interiorismo contemporáneo, veremos fácilmente cómo este tipo de colores predominan sobre el resto. Especialmente, allá donde debe favorecerse el descanso y la relajación, como lo es una clínica, pero también un centro de yoga. En todo caso, recordando que existen combinaciones más coloridas en tonos verde, rosado o amarillo. Pero siempre aclarados, desaturados para influir tranquilidad total.
Muebles escandinavos: la clave del estilo nórdico
Como se ha mencionado, los muebles escandinavos son el eje central del estilo nórdico, puesto permiten tanto trasladar el minimalismo al resto del entorno como ir algo más allá y apostar por los contrastes. Sea como sea, el mobiliario es una pieza fundamental en cualquier renovación. Más aún, en el estilo nórdico, donde los acabados en madera, con atención a los pequeños detalles, logran nunca desentonar de su ubicación.
Éstos, además de recomendar adquirirlos en una tienda de muebles especializada en el estilo y de calidad, deben distribuirse con fluidez en espacios abiertos y ordenados para cumplir con la corriente escandinava. Evitando el exceso de mobiliario y decoración y, a su vez, haciendo de estos muebles piezas clave del ambiente. Resortes sobre los que, bien pulidos y agradables, pivote con claridad y ligereza el resto del entorno.
Creando ambientes acogedores con la iluminación adecuada
Volviendo sobre los pasos de la luminosidad que confieren los colores neutros, el estilo nórdico se caracteriza también por el papel crucial de la luz. Tratando de sacar partido de la luz natural al máximo, la luminosidad puede favorecerse no sólo manteniendo las ventanas despejadas y un cortinaje ligero. Sino también incluyendo otros elementos adicionales que, en conjunto, realcen la naturalidad y el minimalismo de la decoración.
Entre los ejemplos más socorridos, las plantas de interior son siempre un acierto. Con la capacidad de dar el grado de color preciso a un espacio neutro, y aportando más vida a un entorno minimalista, combinarlos con algún espejo que quite peso a la decoración cargada y brinde amplitud es ideal. Minimalismo, funcionalidad, simplicidad y elegancia atemporal. Un estilo básico e idóneo cuyas posibilidades son prácticamente infinitas.
