Se conoce como cocina americana a aquella que no está delimitada por cuatro paredes, sino que queda conectada con el resto del espacio, que generalmente suele ser el salón. Teniendo en cuenta que el tamaño de las viviendas es cada vez menor, esta es una de las principales tendencias de decoración en la actualidad ya que permite crear espacios diáfanos y amplios. Claro que una cocina abierta al salón tiene tanto ventajas como inconvenientes, los cuales merece la pena conocer para valorar si se adecua a las necesidades personales o no.

Ventajas de la cocina abierta al salón

La creación de este tipo de espacios es una solución idónea para apartamentos de pequeño tamaño, en los que una cocina independiente quedaría muy pequeña y apenas habría espacio para moverse y cocinar con comodidad, por ello se ha incorporado en la decoración de cocinas de una forma tan popular.

Diseño moderno

Una de las principales ventajas de este tipo de cocina tiene que ver con el estilo y la estética. Resulta una solución más atractiva y moderna, adaptada a los gustos de los usuarios del Siglo XXI.

Cocina abierta al salón

Luz natural

Otro de los beneficios a tener en cuenta es que al estar el espacio interior de la vivienda menos dividido, la luz natural fluye mejor. Por lo general, es el salón la estancia de la vivienda que dispone de más luz natural. Así, si la cocina queda abierta al salón se puede aprovechar de ello.

Cocina abierta al salón

Elementos grandes

Al contar con un espacio más amplio y grande, es posible integrar elementos que en una cocina cerrada sería imposible, como una isla de cocina o una barra americana o barra de desayunos, por ejemplo.

Cocina abierta al salón

Amplitud

Y, por último, resaltar la amplitud que supone a efectos prácticos una cocina abierta al salón. Además, al no haber espacios compartimentados, quienes residen en la vivienda pueden fomentar su comunicación.

cocina abierta al salon

Desventajas de la cocina abierta al salón

Claro que no todo son ventajas en este tipo de cocinas. Hay algunos inconvenientes que también es importante conocer.

  • Olores: una de las principales desventajas que presentan las cocinas que quedan abiertas al salón es que, del mismo modo que fluye la luz natural, también lo hacen los olores. Si bien es cierto que actualmente existen campanas extractoras muy potentes en el mercado, al final es inevitable que los olores de determinados alimentos inunden el espacio.
  • Ruidos: del mismo modo que los olores, una cocina abierta al salón también puede ocasionar problemas de ruidos. A día de hoy existen electrodomésticos muy silenciosos, aunque finalmente siempre resultan algo molestos. Además, en la cocina se generan muchísimos ruidos: apertura y cierre de grifos, organización de cazuelas… Pueden resultar un poco molestos para quienes desean estar tranquilamente en el salón, leyendo o viendo la televisión por ejemplo.
  • Desorden: por lo general, la cocina es uno de los espacios de la vivienda en los que mayor desorden se genera ya que se utilizan un gran número de utensilios y alimentos al mismo tiempo. Aunque con recogerlos es suficiente, este desorden está más expuesto a la vista de las visitas.
  • Espacios separados: una de las ventajas de este tipo de cocinas tiene que ver con la mayor interacción entre los miembros de la familia. No obstante, en ocasiones esto puede volverse un problema. Por ejemplo, cuando los niños desean estar viendo la televisión en el salón y los padres cocinando tranquilamente en la cocina. No hay posibilidad de cerrar la puerta.

Acerca de la pregunta sobre si realmente una cocina abierta al salón es o no una buena idea, no hay una respuesta universal. Teniendo en cuenta las ventajas y desventajas, hay que valorar las necesidades y circunstancias personales de cada uno. Por ejemplo, si es una pareja que por cuestiones laborales suelen comer fuera de casa y no hacen mucho uso de la cocina, es una opción estupenda para ganar metros. En cambio, si es una familia con varios niños pequeños en casa, quizá sea mejor opción tener espacios separados.

No hay que olvidarse de que las personas somos muy diferentes unas de otras, y los modos y estilos de vida también son distintos. A la hora de elegir el tipo de cocina, tan sólo hay que valorar las ventajas e inconvenientes, y optar por aquel que mejor se adapte a cada uno.