En la decoración no hay reglas más allá de buscar crear un espacio atractivo y saber cómo disfrutar del mismo. Gracias a esto, las posibilidades son casi ilimitadas, y las ideas y estilos abundan. Y en este caso, lo que parecía imposible se vuelve realidad, llevar la playa a tu casa, ahora es posible.

Las piscinas de arena son como tener la orilla de una playa en tu casa, un toque especial para tu jardín que lo va a diferenciar del resto. Con ellas, una buena ambientación y un poco de silencio, el espacio se transforma en un pequeño paraíso personal, hecho a tu gusto y medida.

Son piscinas pensadas para el disfrute total de sus usuarios y poder olvidar la realidad del mundo exterior, ya que crean un paraíso en tamaño reducido. Cualquier persona puede conseguir su propia piscina de arena en https://biopiscinasdearena.com.

No hace falta que tu casa o jardín tengan nada especial para poder construir una porque el proceso de construcción es similar al de las piscinas de obra, y de hecho, duran el mismo tiempo. Pero el diseño está encargado por diseñadores, para adaptarla a tu gusto y al espacio que tengas disponible.

La mejor piscina para ti

Dependiendo de cómo quieras que sea tu jardín, hay varios tipos de piscinas que funcionarán mejor en él. También influirán algunos factores como el tamaño del espacio disponible y la forma del terreno, pero aún así, hay modelos que funcionan bien siempre que se adapten a estas situaciones.

Para empezar, en la arena de este tipo de piscinas se utilizan minerales específicos. La de cristal hará que la sensación general sea de más claridad y pureza, y será un cuerpo de agua tranquilo, tal como si fuera un lugar mágico. En cambio, la arena de cuarzo hará que la piscina tenga colores diversos, dependiendo de la luz solar. 

También será posible mandar a construir la piscina utilizando arena real. En este caso, la misma pasará por un riguroso tratamiento para que no se infecte el agua de la piscina, porque de forma natural, aquí viven varios animales pequeños que afectarían al agua. Esto podría ser lo más parecido a tener una playa de verdad en casa, y más si se colocan en el jardín decoraciones afines con esta temática.

Las piscinas con cascada son excelentes para una decoración más silvestre, en la que los visitantes se sumergen por completo en un nuevo paisaje. Crean un ambiente muy diferente al habitual, y eso impacta. Las de lujo también crean una gran impresión porque son completamente personalizadas, y se pueden construir, tanto en interiores como en exteriores.

Sin embargo, lo que caracteriza más a estas piscinas es que se construyen exactamente como lo habías soñado. Si bien los catálogos son una buena guía, en realidad puedes escoger hacerla como más te guste, basándote en las distintas propuestas que puedes conseguir en internet.

Más allá de los materiales, el entorno que quieras crear dependerá del diseño. Hay que entender que el objetivo de estas piscinas es generar un gran impacto visual, que el jardín sea único y parezca que estás cambiando las leyes naturales al traerte una playa a casa. Las formas naturales de estos diseños son los que hacen posible que tus exigencias sean cumplidas.

Es un juego pensar en la forma de la piscina, la profundidad y los elementos naturales que incluyas. Así es cómo se personaliza este cuerpo de agua según las preferencias, aunque dentro de los límites físicos de la propiedad. Aunque es verdad que el espacio disponible no tiene que ser un límite sino también una oportunidad, es cuestión de usar la imaginación.

¿Cómo se vuelve realidad?

Para que las empresas encargadas puedan cumplir tus fantasías en decoración, lo mejor es ir con una idea base para que ellos le den una forma más clara. También es válido tener ya una imagen concreta, pero nunca está de más escuchar lo que tienen que decir los diseñadores.

La construcción de las piscinas de arena se asemeja mucho al principio a las piscinas de obra, por lo tanto, no hace falta cumplir con ningún requisito en especial para tener una en casa.

Lo primero es excavar en el terreno la forma y las profundidades que vaya a tener, lo que constituye la parte que toma más tiempo, en especial, si tiene cascadas. Luego se construye el vaso de la piscina con hormigón, al igual que las convencionales.

A continuación, se protege este material de la humedad para que tenga una mayor duración. El hormigón es muy resistente por sí solo, incluso en los entornos acuáticos, pero es mejor añadir una capa con algunos productos aislantes de agua para que no entre la misma en las posibles fisuras, ni desgaste el material con la corrosión.

Luego se añaden varias capas de arena muy fina y compacta hecha con los minerales que hayas escogido. Estos minerales de la arena contribuyen a depurar de forma natural el agua y dan una sensación de realismo bastante buena respecto a la similitud con una playa de agua cristalina. Gracias a estas dos características, la superficie se vuelve suave y antideslizante y no se calienta casi con el sol, aparte de que tiene un efecto natural muy bonito.

Lo último es hacer un trabajo de paisajismo, tanto dentro de la piscina como en los alrededores. Se incluyen elementos que pueden ser rocas y vegetación en el agua y la orilla. En el resto del jardín se juega también con las sillas, mesas, el césped y los otros elementos decorativos que están en la zona.

Por otro lado, el mantenimiento es el mismo que para una piscina convencional, algo que cualquier persona puede llevar a cabo. A pesar de que lo más habitual es optar por una de ellas, por motivos estéticos, sigue siendo necesario hacer un mantenimiento regular por cuestiones de higiene porque sigue siendo un cuerpo de agua cercano a la casa.

El mantenimiento del agua incluye regular el pH, desinfectarla con frecuencia usando los mismos para otro tipo de piscinas y remover las partículas que caen del exterior. Para limpiar la arena que no está sumergida en el agua se emplea un chorro de agua a presión.