Probablemente nunca se ha hablado tanto de la seguridad en el trabajo como estos últimos días tras el incendio declarado en la petroquímica de Tarragona. Este es un caso extremo, pero demuestra que a veces las cosas pasan y que, aunque se produzcan eventos fortuitos, el trabajador debe estar perfectamente protegido según normativa. Cascos de seguridad, la correcta elección de un buen calzado de seguridad, o un arnés de protección, pueden marcar la diferencia. Hacerlo es muy fácil porque cada vez existen empresas textiles y distribuidores de equipos de protección de trabajo como Prolaboral que se encargan de abastecer a las grandes empresas.

El caso mencionado anteriormente y sobre el que aún se tiene que investigar si ha habido responsables sirve de punta de lanza de todos los pequeños incidentes que se pueden producir en el día a día y que no salen a la luz.

En el caso de Tarragona, de lo que se lamentaba los barrios aledaños a la petroquímica y que han sido los más afectados por la explosión es que no se había escuchado ninguna alarma cuando en todos los simulacros sí había sonado. La otra parte indica que, de haber sonado las alarmas, hubiese sido tarde también.

La prevención es lo más importante

Un debate sin fin puede deducirse de estas dos posturas, pero una única conclusión: hay que estar siempre alerta. Esto no significa que se viva en una situación de pánico y miedo ante cualquier accidente, no. Significa que hay que hacer muchas tareas de prevención y una de ellas es estar vestido correctamente, sobre todo en ciertos trabajos en los que se requiere una vestimenta especial, con calzado de trabajo adecuado o protección de otro tipo.

Y no sólo afecta a la industria metalúrgica, si no que se puede hacer extensivo a cualquiera. Por ejemplo, en laboratorios farmacéuticos el nivel de protección debe ser extremo para que el personal esté protegido, pero también para que nada se contamine.

O, en cualquier actividad que tenga un almacén de una cierta dimensión, también se debe contar, por ejemplo, con zapatos de seguridad para evitar accidentes en el transporte de la mercancía o similar.

Esto no es un capricho de la empresa, ni siquiera es el uso de sentido común, es una obligatoriedad que en España evidencia en un Real Decreto impulsado por el Ministerio de Trabajo en el que se definen las “Disposiciones mínimas de seguridad y salud relativas a la utilización por los trabajadores de equipos de protección individual.”

Por ello, los trabajadores deben protegerse y deben ser responsables de su propia protección aunque a efectos últimos el responsable es la empresa.

Los accidentes de trabajo, por desgracia, no son evitables al 100 %, pero sí se puede reducir su impacto de alguna manera con un equipo de protección adecuado, sobre todo en determinados trabajos que requieren un cierto riesgo físico: trabajos verticales u obras en general, trabajos en los que se entra en contacto con algún tipo de materia tóxica o que requiere movimiento de mercancías.

Todos los puestos de trabajo, tengan o no que contar con zapatos laborales, deben cumplir una serie de acciones preventivas para evitar accidentes o enfermedades profesionales derivadas de una mala gestión propia en el puesto de trabajo.