En el momento de adquirir un inmueble, muchas familias se enfrentan a la necesidad de tener que comprar una vivienda totalmente nueva o de reformar una antigua. Cada una de las opciones puede tener sus propios ‘pros y contras’, y a continuación vamos a conocerlos todos, para que así puedas elegir con mayor acierto.

Pros y contras a considerar

Al momento de buscar una vivienda nueva, tienes la oportunidad de comprar una totalmente nueva o de realizar trabajos de reformas en una antigua o de segunda mano.

Existen muchos factores que influyen en esta decisión, por lo que es importante conocer los pros y contras, en los aspectos de mayor importancia, para diferenciar ambas opciones y elegir la más ajustada a tus necesidades.

Precio

La principal diferencia entre estas opciones la encontrarás en el precio. Las viviendas de segunda mano se encuentran a un precio mucho menor que las nuevas, al menos un 10 o 20% por debajo del valor.

El porcentaje variará dependiendo del tipo de reforma que se necesite. Si es parcial, su precio será de un 10% menos que la casa nueva, pero si tiene más de tres décadas y se necesita una reforma integral, la puedes conseguir por un 20% menos.

La diferencia del precio entre las dos opciones se debe mayormente a la posibilidad de solicitar un precio más bajo de acuerdo a las condiciones de la casa, esta negociación permitirá encontrar un valor mucho menor que con las casas nuevas.

Además, las casas antiguas están libres de hipotecas, esto permitirá que los vendedores ajusten el precio para conseguir venderla.

Condiciones

La calidad de las viviendas es otro punto en la que se diferencian ambas opciones y al que debes prestarle mucha atención al momento de comprar.

En este aspecto, las casas nuevas están por encima de las antiguas, destacando mayormente en el aislamiento térmico y acústico de los espacios, lo que generará un mayor confort y bienestar para tu familia.

Además, las instalaciones estarán en mejores condiciones, ya que no habrán sido utilizadas todavía, lo cual te garantizará un funcionamiento óptimo durante mucho tiempo.

Las condiciones de las casas antiguas pueden variar mucho, aunque en el centro de las ciudades conseguirás buenas opciones entre las cuales elegir.

Financiación

Es un factor muy importante, ya que existen diferentes casos donde la financiación puede ser muy distinta. Para las viviendas nuevas, los bancos y entidades ofrecen una financiación capaz de cubrir solo el 80% de la tasación, aunque hace varios años daban hasta el 100%.

Mientras que para las viviendas antiguas, debes tener, aparte del 20% que no cubre la hipoteca, el valor de la reforma que necesitará la casa, una vez la compres.

Por tal motivo, muchos no se decantan por la idea de comprar una vivienda antigua financiada, ya que no resulta tan conveniente como con las casas nuevas.

Hay ciertos casos donde es posible llegar a un acuerdo con el banco a la hora de ampliar el crédito hipotecario después de realizar la compra, pero como no existe garantía de que esto ocurra, muchos compradores eligen la financiación para comprar una vivienda nueva.

Impuestos en la compra

Al comprar una casa nueva, la misma estará gravada con un impuesto del 10%, pero si se trata de una vivienda que tenga protección pública, la cifra bajará hasta un 4%.

Por su parte, las casas de segunda mano pueden tener un gravamen más reducido, el conocido Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, el cual puede estar entre el 6 al 10% del precio escriturado.

A estos impuestos tendrás que sumarle otras cosas, como las licencias municipales y el valor de las tasas, así como el impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras, cuyo porcentaje está determinado en el 4% del presupuesto, el cual debes sumar a las demás partidas.

Subvenciones

Con respecto a las subvenciones, con los inmuebles usados puedes conseguir algunas, la mayoría de ellas otorgadas para mejorar la eficiencia energética de la casa, desde el aislamiento en las ventanas, hasta el cambio de caldera y electrodomésticos con bajo consumo energético, entre otros.

Y si la casa está construida antes de 1996, puedes acceder al Plan de Vivienda, donde ofrecen ayudas para rehabilitar los hogares para particulares.

Sin embargo, si tienes pensado realizar un cambio de vivienda y todavía la tienes gravada con un crédito hipotecario, debes considerar otros aspectos, como la pérdida de la deducción del IRPF que puedas estar recibiendo si adquiriste la casa antes del 2013.

¿Son caras las reformas?

Si te has decantado por comprar una casa antigua, debes conocer el coste de las reformas integrales para que lo incluyas en tu presupuesto, y así puedas arreglar y optimizar todos los espacios de la vivienda para conseguir el mayor bienestar.

En estos casos se recomienda contratar una empresa especializada, ya que realizarán un análisis y estudio de las condiciones de la casa, y de lo que desees con la reforma; después elaborarán un presupuesto previo donde te indicarán el coste del servicio.

Dentro del presupuesto no solo te indicarán el precio, sino todos los trabajos a realizar, los profesionales que participarán y el plazo de entrega de la reforma, para que así puedas tener una idea respecto a cuándo te entregarán la casa reformada.

Cada presupuesto es personalizado, por lo que su precio dependerá de los trabajos que quieras realizar y del tamaño de la vivienda.

De igual manera, se recomienda siempre solicitar presupuestos previos a diferentes empresas, incluso algunas te ofrecerán varias cotizaciones, para que así puedas comparar y elegir la que mejor se ajuste a lo que desees y a tu bolsillo.

Con los diferentes puntos expuestos, ya tienes toda la información suficiente para comparar entre el hecho de comprar una vivienda nueva o reformar una casa antigua.

Así que dependiendo de lo que hayas considerado, de lo que busques para tu familia y del dinero que tengas, podrás elegir una de las dos opciones y aprovechar los beneficios que te aportará cada una de ellas.