La vida cotidiana se ha visto muy beneficiada por los avances de la tecnología gracias a que se ha desarrollado continuamente en el sector. Como consecuencia, ahora es más cómoda y fácil que antes, al utilizar algunos aparatos que ya se consideran esenciales en la vida moderna. Entre ellos, los termostatos inteligentes se han hecho un hueco.

Los primeros termostatos inteligentes en aparecer fueron los de Netatmo, hace varios años ya. En su momento significó un gran salto en tecnología que se pudo implementar en los hogares que lo necesitaban. El motivo es que un buen termostato WiFi es extremadamente útil durante el invierno, cuando bajan demasiado las temperaturas.

Fue beneficioso porque representó una alternativa a los que necesitan con creces un sistema que caliente sus hogares en las temporadas de frío, pero no pueden o no quieren pagar un recibo de electricidad tan alto. Su funcionamiento por sí solo está optimizado para consumir menos energía, y a su vez, sus características hacen que se pueda configurar a conveniencia.

Todo esto permite que se aprovechen mejor las características del termostato, gastando menos dinero en la factura de electricidad, así la vida se vuelve más sencilla con un aparato, pero no necesariamente más costosa. Esto lo convierte en uno de los electrodomésticos más deseados en países con temperaturas demasiado bajas.

¿Qué es un termostato WiFi o inteligente?

Es un dispositivo que se puede conectar a una red para controlarlo a distancia a través de un teléfono inteligente u otro dispositivo con conexión a internet. El aparato permite controlar la temperatura de la calefacción dentro de una estancia, pero sin necesidad de estar allí. El único requisito es que tanto el termostato como un dispositivo estén conectados.

Se usa mucho para preparar con antelación la temperatura del inmueble antes de llegar al sitio. Así, se enciende únicamente cuando se requiere, pero está trabajando desde antes para que la temperatura sea agradable. Esto permite que no haga falta dejar encendido todo el tiempo el termostato para evitar la sensación desagradable de entrar en una casa fría.

De esta manera, se reduce en gran medida el consumo de electricidad porque se utiliza el termostato únicamente cuando es necesario, pero no se sacrifica el confort que ofrece porque se prepara con suficiente tiempo. Es una buena manera de aprovechar que casi todas las personas puedan obtener el calor necesario cuando convenga.

Beneficios de los termostatos inteligentes

La tecnología de estos electrodomésticos busca dar numerosos beneficios a sus usuarios. También solventa algunas de las carencias que tiene un sistema tradicional, a la vez que potencia las características principales. Están orientados por completo para favorecer la vida cotidiana.

El primer beneficio es que se ahorra muchísima energía. El problema de los otros aparatos de climatización -ya sea para calentar o enfriar- es que consumen demasiada energía. Supone normalmente un gasto bastante fuerte para el hogar, y un impacto negativo fuerte en el medio ambiente.

Los termostatos inteligentes están pensados para ahorrar hasta un 30% de energía en comparación con otros sistemas. El ahorro se debe a un conjunto de factores bien pensados, más que uno solo. Por lo tanto, el sistema es bastante eficiente en comparación con los aparatos que no lo implementan.

Lo primero es que se pueden programar los horarios de uso para que la climatización esté encendida únicamente cuando sea necesaria. Con el control desde el móvil, el usuario programa el termostato acorde con su estilo de vida. Los termostatos inteligentes tienen rangos de temperatura y un sistema que aprovecha al máximo la energía. Además, cuentan con modos especiales de ahorro que se activan en determinadas situaciones.

Sin duda, la comodidad de uso es uno de los factores por los que estos aparatos son tan beneficiosos. Es mucho más sencillo controlar el equipo con el móvil que ya se tiene a mano todo el día, en lugar de dedicarle un control exclusivamente. La aplicación para móviles permite cambiar la temperatura desde cualquier parte, vigilar los niveles de consumo y restringir su uso según convenga.