¿Por qué debes decorar bien una casa antes de venderla?

por Gemma

La cuestión estética en nuestros tiempos

Vivimos en un mundo donde la cuestión estética se ha convertido en la punta de lanza de cualquier operación de venta, independiente del mercado en el que estemos operando. La gente toma decisiones de compra muchas veces basándose en las sensaciones que le provoque un producto, en este caso un bien inmueble. Un espacio que, de la sensación de amplitud, luminosidad, en simbiosis con un mobiliario cuidado y en armonía con las estancias, con un estilo minimalista, sin sobrecargar los espacios, es una apuesta ganadora de cara a vender, y no solo eso, sino que además estaremos dotando al inmueble de un valor añadido.

La época de la tecnificación

Nuestros tiempos demandan tecnificación a todos los niveles. Las inmobiliarias tienen que tener presente que no quedan ajenos a esas nuevas veleidades. Por tanto es preciso que surjan nuevas soluciones informáticas, más concretamente un software para inmobiliaria. Estos software son una forma de centralización de la información y de la proyección exterior. Facilitando así todas las gestiones derivadas de sus labores y proporcionándo tiempo y recursos para acaparar más clientes.

La decoración proporciona un valor añadido

Como comentábamos anteriormente la decoración no pasa solo por una mayor proyección y oportunidades de venta, sino que otorga a nuestro producto un valor añadido que podrá verse sumado en el precio de venta. Hay muchas personas que buscan concretamente una vivienda amueblada, para no tener que preocuparse por ello. Tal es así que existen incluso empresas dedicadas exclusivamente a la remodelación visual de espacios inmobiliarios. Pudiendo llegar a revalorizarse el inmueble hasta en un 20%. ¿Y ahora qué, como consigo este valor añadido?

Decoradores de interiores, ¿sí o no?

Si bien es cierto que un experto en interiores podrá dotar de forma más resolutiva a nuestro entorno de un aspecto visual agradable, también podemos desempeñar nosotros mismos esta tarea con excelentes resultados y con un coste contenido. Debemos seguir unas pautas.

Lo primero de todo es que las paredes luzcan como nuevas, que la pintura sea reciente, y que el acabado sea bueno. Colores claros, cálidos y lisos harán de nuestras estancias un lugar apacible y que invita al sosiego.

El salón debe ser amplio, por tanto, nos limitaremos a poner algún sofa y/o futón, junto a un discreto mueble donde colocar un televisor. Una mesa auxiliar y alguna silla de diseño vanguardista. No menos importante es la luz artificial, así como las lámparas, que deben estar a juego con el resto del mobiliario.

Los dormitorios deben tener los justo e imprescindible: cama, mesilla de noche, armario, un espejo, una alfombra y una lamparita de noche. Por supuesto las cortinas tienen que ir en armonía con la ropa de la cama. Lo mejor es optar por colores blancos o beiges, que dan sensación de pulcritud y serenidad.

La idea es que toda la casa parezca una, y exista una correlación de colores y estilo entre todas las estancias, queremos convertir nuestra vivienda en un lugar apacible y visualmente resultón.

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