tuberias

La profesión de pocero a dado un giro vertiginoso en los últimos tiempos incorporando las últimas tecnologías, permitiéndoles convertirse en una profesión especializada, respetada y muy solicitada

El gran problema cuando se necesita reparar una tubería es el acceso a ella, estas suelen estar enterradas bajo tierra e incluso bajo cemento o asfalto. Se hace preciso maquinaria pesada para poder abrir zanjas hasta llegar donde este el problema, con todo los inconvenientes que ello conlleva, cortes de calles y aceras, polvo, ruidos y la producción de escombros que luego hay que retirar.

Las nuevas tecnologías así como la alta especialización también han llegado a la profesión para revolucionar al pocero en Madrid y en muchas otras ciudades.

Pocería sin zanjas, esto es lo último en tecnología que se ha incorporado a la profesión de pocero. La pocería sin zanja es una forma de reparar o rehabilitar tuberías, solucionar atascos, sin la necesidad de hacer zanjas, ni obra alguna para llegar al tubo. Todos los procedimientos necesarios para la reconstrucción de la  tubería se hacen desde su interior, el método es simple si se utilizan convenientemente los materiales y la maquinaria precisa. Consiste en un encamisado interno que se realiza en la canalización que queremos reparar.

El material es manga de fibra de vidrio impregnada de resina de poliéster fotosensible, que una vez se endurece forma una nueva tubería dentro de la antigua,  cubriendo el cien por cien de su capacidad en el interior de la existente.

Esta forma de reparación es mucho más rápida, ya que en pocas horas el tubo quedará reparado y operativo. El nuevo conducto tiene una alta dureza, 6 veces superior al que se obtiene con un sistema térmico y una capacidad hidráulica similar a la anterior.

La técnica que describimos, tiene muchas ventajas sobre el sistema tradicional. Como por ejemplo la ausencia total de obras ya que, no es necesario la apertura de ninguna zanja, lo que evita un montón de  molestias; el polvo, los ruidos, la suciedad, los cortes de tráfico al tener que cerrar una calle, con los atascos que eso produce en la circulación. Todo esto se evita con este sistema, lo que supone una gran comodidad tanto para los vecinos de los inmuebles cercanos, para los viandantes y para la circulación de vehículos. Además de ahorrar en los costes derivados de realización de obra civil.