¿Es hora de renovar y centrarte en la correcta iluminación de tu hogar pero no sabes ni por dónde empezar? No te preocupes, te presentamos una práctica guía para que sepas calcular cuántas lámparas necesitas poner, cómo se distribuyen las bombillas led de forma adecuada, qué tipo de luz es mejor para cada espacio así como el tipo de bombillas que se requiere para cada caso.

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Pasos a seguir para sustituir las bombillas tradicionales por las de LED

Comprobar la tecnología de la lámpara

Lo primero que hay que hacer es comprobar la tecnología de la lámpara que se desea sustituir. ¿Se trata de una lámpara incandescente, halógena o fluorescente? Es muy probable que tus lámparas se encuentren dentro de estos tres grupos puesto que acaparan el 95% de los tipos de lámparas que se utilizan normalmente para la iluminación de interior.

Comprobar el tipo de lámpara

Dentro de la tecnología incandescente existen cuatro tipos más comunes de lámparas, la lámpara estándar, que es la bombilla esférica tradicional que todos conocemos, por otra parte se encuentran la lámpara de vela, la lámpara de globo y la lámpara reflectora PAR.

En cuanto a la tecnología halógena, se distinguen principalmente dos tipos, las dicroicas y las lineales. Y por último están las lámparas fluorescentes que también se dividen en dos tipos principales, las compactas y las de tubo.

Examinar el tipo de casquillo

Hoy en día no existe ningún inconveniente para encontrar el tipo de casquillo que encaje con el anterior, pues afortunadamente ya se pueden encontrar bombillas LED con casquillos de todas las formas y tamaños. Es importante prestar atención a este punto puesto que elegir el casquillo correcto evitará el trabajo y el esfuerzo extra de tener que realizar una adaptación o posible instalación para poder llevar a cabo el cambio de la bombilla.

El tipo de casquillo se elige en base al tipo de rosca o encaje y a su diámetro. Para identificarlos, cada tipo de casquillo contiene una letra seguida de un número. La letra corresponde al tipo de rosca y el número indica el diámetro.

Entre los casquillos de bombillas más comunes se encuentra el casquillo E27, que se caracteriza por ser el más grueso del mercado. Por otra parte se encuentra el casquillo E15, que es un casquillo fino. Para focos sin transformador se emplea el casquillo GU10, y para focos con transformador el GU5.3.

Otros modelos de casquillos usados para plafones, apliques y lámparas de techo son los casquillos GU9, G4 y GY6.35. Y para proyectores de exterior, un modelo muy común es el casquillo R7S.

¿Qué tipo de luz se necesita para cada caso?

Lo primero que hay que saber en este apartado es que existen principalmente tres tipos de luz en función de la temperatura del color, y que la temperatura del color se mide en grados Kelvin. La luz cálida o amarilla es la que se encuentra entre los 2600 y los 3400 grados Kelvin, la luz natural o neutra entre los 3600 y los 4500 grados Kelvin, y la luz fría o blanca entre los 5500 y los 6500 grados Kelvin.

En cuanto a las asociaciones más recomendables según el tipo de luz, se puede decir que la luz cálida o amarilla es la más usada en restaurantes, lobbies, boutiques, librerías, tiendas de ropa y oficinas, pues ayudan a crear un ambiente amigable, íntimo, personal y más exclusivo.

Por su parte, la luz natural o neutra se recomienda para recepciones, salones de exposiciones y de conferencias, escuelas e institutos, universidades, hospitales y tiendas comerciales, puesto que la luz natural se asocia a un ambiente invitante, fresco, limpio y eficiente.

En cambio, la luz blanca o fría crea un efecto más impersonal y dinámico, por lo que se utiliza mucho en joyerías, imprentas, consultorías, y también en hospitales.

¿Distribución de la luz focalizada o dispersa?

Cuanto mayor sea el grado de apertura de la lámpara más dispersa será la distribución de la luz, y viceversa. En una bombilla led se debe de prestar mucha atención a este aspecto, puesto que los led son mucho más focales que el resto. Esto quiere decir que hay que tener en cuenta la altura a la que se situará la luminaria y la superficie a iluminar para elegir un ángulo u otro.

Estudiar el flujo y la eficacia luminosa

El flujo luminoso no es más que la potencia luminosa, la cantidad de luz que va a dar una bombilla, cuya unidad de medida es el lumen (símbolo: lm). Por lo tanto, cuanto mayor sea la cantidad de lúmenes, mayor será la intensidad de la luz emitida por la bombilla.

Por último, no se puede elegir correctamente una bombilla sin tener en cuenta el consumo y, por lo tanto, la eficacia luminosa, que es la relación entre el flujo luminoso emitido y la potencia consumida.

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