Las lámparas de cualquier estancia tienen incidencia en lo que se percibe dentro de ese espacio. Los niveles, tonos y tipos de luz crean efectos diferentes, que son más apropiados que otros para realizar unas u otras actividades. En la lectura, la luz tiene mucho peso por el esfuerzo que hacen los ojos.

Las lámparas de lectura buscan ante todo proteger la salud de los ojos, además de evitar que el lector sienta fatiga por tener que forzar la vista. La iluminación natural es innegablemente necesaria, pero por lástima, esto no siempre es posible obtener de forma suficiente y hay que recurrir a la iluminación artificial. La mezcla de ambas crea un ambiente positivo para la lectura.

Factores generales para escoger una lámpara de lectura

Antes que nada hay que determinar qué tipo de luz es más efectiva, dependiendo de lo que se quiera. La idea es recrear un ambiente parecido a como lo sería, expuesto a la iluminación natural, por lo que habrá que tener en cuenta toda la iluminación en la estancia.

Para empezar, la luces de trabajo y lectura se colocan típicamente muy cerca de una mesa en la que se requiera mayor iluminación. Escoger una lámpara de pie para lectura puede ser una buena opción porque apenas ocupan espacio en la mesa y dirigen su luz directamente hacia el lugar en el que haya que enfocar la vista.

Además, su carcasa no se suele calentar demasiado, así que no hay riesgo de quemaduras. Su forma es lo suficientemente pequeña para manejar fácilmente la cabeza de la lámpara a medida que se necesite, y no pesan mucho.

La iluminación ambiental tiene una influencia menos directa, pero sigue siendo importante para poder leer cómodamente. Lo que hace, es evitar que haya un contraste tan grande de luminosidad entre lo que se está viendo en ese momento y el entorno oscuro. Este cambio de iluminación hace que la pupila se abra y cierre, por lo que se vuelve complicado enfocar y eso desgasta la vista.

Los modelos de lámparas disponibles

En https://www.tiendalamparasde.top/ hay numerosos modelos que vale la pena ver detenidamente para escoger la lámpara que vaya acorde. Son los tipos y modelos más adquiridos por las distintas funciones que prestan a los usuarios.

La primera es la lámpara de lectura de pinza. Se coloca en uno de los bordes del libro que se esté leyendo o de un lector digital. Es muy útil para tener una pequeña fuente de iluminación auxiliar, o que no moleste a las demás personas de la habitación. Se suelen cargar mediante USB y en algunas se puede regular el brillo.

Hay unos modelos de lámpara que se colocan en la pared y son relativamente pequeños. Funcionan perfectamente para poner frente al escritorio de trabajo o al lado de la cama. Se apagan con un botón que está integrado en la lámpara y se conectan mediante un enchufe, así que resultan muy convenientes.

Las de escritorio y de pie son las más clásicas. Ambas funcionan muy bien si hay suficiente espacio en la habitación o en la mesa disponible. Lo bueno es que son mejores para enfocar la luz en la dirección deseada.

Las bombillas

Los tipos de bombilla muestran diferencias claras en la potencia y brillo de su luz, así que habrá que probar entre ellas, para hallar la que más convenga según la adaptación.

Las más habituales hasta hace poco tiempo eran las bombillas incandescentes porque la luz que emiten es suave. Son buenas en las lámparas de lectura, si ya hay una iluminación ambiental apropiada, porque no tienen casi brillo, o justamente, para que no haya deficiencias en la luz del entorno.

Las bombillas fluorescentes son las ahorradoras de energía, es decir, las más eficientes en convertir la energía eléctrica en luz. A largo plazo son buenas para ahorrar dinero porque la diferencia en eficiencia con respecto a las otras es abismal, aunque su precio es algo elevado. Su luz es bastante potente, así que conviene colocarlas en lámparas de techo y no en las de lectura.

Las luces led son las más comunes actualmente porque casi no se calientan. Esto tiene dos implicaciones, la primera es que son seguras, por lo que no hay que tener tanto cuidado con las lámparas que estén en la mesa, y la segunda, es que se encienden inmediatamente al máximo.