¿Estáis decididos a practicar el colecho con vuestro bebé? Entonces suponemos que os habréis convencido de sus ventajas: es más seguro, facilita la lactancia, aumenta el vínculo y favorece el descanso tanto del bebé como de los adultos. Pero, claro, para poder obtener tales beneficios hay que hacerlo bien. Te invitamos a seguir algunas de las recomendaciones en decoración infantil que a continuación te proponemos.

El mejor colecho es el que se practica con una cuna que lo permite, de manera que el bebé cuenta con un espacio propio pero anexado a la cama de los padres. Los lechos están a la misma altura y unidos por completo mediante un sistema de fijaciones, de manera que, para que nos entendamos, la familia está junta pero no revuelta.

Esto último es importante, porque la Asociación Española de Pediatría no recomienda compartir la cama con otras personas, ni siquiera niños, menos aún si los padres fuman, bebé o toman otras sustancias nocivas, entre otros supuestos.

Partimos, por lo tanto, de que una cuna colecho es la mejor opción. Entonces, ¿cuál escoger? Te invitamos a considerar las siguientes cuestiones:

1. El tipo

Según la web especializada cunacolecho.eu, basándonos en el tamaño podemos identificar tres tipos: minicunas o moisés, cunas y maxicunas. Las primeras son más pequeñas, manejables y ligeras, y su tamaño estándar de 50×80 cm le permite encajar en espacios reducidos. Las cunas miden 60×120 cm, y las maxicunas algo más: 70×140 cm. Tienen la ventaja de que se podrán usar durante más tiempo.

Según el uso, se pueden identificar las cunas normales o las convertibles, que cumplen alguna función más: una primera camita, un escritorio, un cajón para almacenar juguetes o un sillón infantil, entre otros.

Atendiendo al material, por otra parte, las cunas serán básicamente de dos tipos: de metal o de madera. Entre estas últimas se identifican las de haya maciza, abeto o ratán, con tratamientos específicos o lacadas y barnizadas.

También hay que prestar atención al tipo de cama de matrimonio del que hablemos, pues no es lo mismo una normal que una de canapé, que será más alta por la tabla de apertura entre el colchón y el cajón. El kit colecho debería darte la vuelta a todo el arcón para ser seguro, y las patas de la cuna no deben chocar contra la parta baja de la cama para que no haya separación.

2. Las funciones

En vista de lo anterior, un primer filtro a aplicar en la búsqueda de la cuna será el del tipo. ¿Qué tipo de cama tienes? ¿De cuánto espacio dispones? ¿Cuál tu presupuesto? ¿Cuánto esperas que dure? Son preguntas que tienes que hacerte.

A eso debes sumar una serie de requisitos que, por ser básicos, estarán presentes en todas las cunas, pero variando sustancialmente. Uno de ellos es la altura regulable, pues los colchones de la cama y la cuna deben quedar lo más parejos posibles. Cuanto mayor sea el rango de centímetros que alcance, mejor.

La apertura lateral también es fundamental, pues de otro modo no se podrá practicar el colecho (no debe haber ningún obstáculo entre colchones). Pero no es lo mismo que el lateral se puede poner y quitar fácilmente porque es abatible, se sube y se baje o baste con usar la cremallera; a que haya que montar y desmontar cada vez que se quiera usar con o sin lateral.

Lo que no siempre vienen son ruedas con sus frenos, sean dos o cuatro, así que si tienes previsto mover la cuna, fíjate en que las tenga. Tampoco siempre viene colchón y accesorios como fundas, sábanas o almohadas, por lo que tendría que añadir estos al precio final.

Funciones adicionales son la posibilidad de reclinar, lo que será útil para prevenir o mejorar problemas de reflujo; el modo balancín para la inducción al sueño o que sea plegable, para poder desplazarla a otra habitación o incluso a otra vivienda sin esfuerzos excesivos.

3. La seguridad y el precio

No se trata de los siguientes filtros a aplicar, sino de parámetros transversales que debes considerar siempre. El primero por lo obvio, porque se trata de la seguridad de tu bebé. El segundo porque hay una variedad suficiente de cunas como para poder adquirir una que entre en tu horquilla ideal.

Una cuna segura es una cuna robusta, firme y en cuya construcción no se han empleado materiales tóxicos. Estará también homologada, es decir, seguirá la normativa aplicable. Y, por supuesto, tendrá un kit colecho compuesto por correas u otros accesorios como para poder fijar la cuna perfectamente a la cama, sin que se mueva. Si tiene frenos en las ruedas se pueden accionar también, y a todo hay que sumar que los colchones queden a ras.

En cuanto al precio, considera que lo mínimo a pagar son unos 75 euros por una cuna sin tratamiento ni vestidura alguna, y lo máximo son más de 600 euros por una cuna de madera de calidad, y que venga con todos sus textiles o incluso algún otro artículo útil para el bebé.

4. La estética

En InspiraHogar ya te hemos contado cómo decorar una habitación infantil, y está claro que en ella la cuna juega un papel destacado. La decoración no es una cuestión superficial, pues la armonía que se consiga intervendrá en el confort. Puede que el bebé no lo note cuando aún es pequeño, pero sí después. ¿Por qué razón, si no, merecería la pena esforzarse en incorporar colores pastel o motivos animales?

Cuando establezcas tu propio presupuesto, tu tipo ideal y las funciones que vas a necesitar, verás que hay modelos tan parecidos entre sí que, al final, lo que va a decantar la balanza es la estética. Las hay minimalistas, clásicas o tradicionales, entre otros estilos, y ya te adelantamos que algunos modelos te enamorarán.

Con todo, elegir la cuna de colecho adecuada es fundamental para practicarlo bien y poder beneficiarse de todas sus ventajas.