Te explicamos qué hacer si tu caldera falla y no tiene la presión adecuada.

caldera

Uno de los elementos que más problemas puede dar en las calderas por condensación es la presión del agua que se mueve en ellas. Cuando pasan mucho tiempo apagadas, por no haber estado en casa o por las razones que sea, intentar encenderlas suele ser algo complicado y que trae muchos quebraderos de cabeza.

El desuso hace que varias partes de su interior se llenen de suciedad o que algunos de sus componentes se atasquen, lo que provoca que no se enciendan con normalidad y, por lo tanto, no puedan funcionar. Pero es algo que tiene remedio, tan solo hay que ajustar la presión y elevarla para que, de ese modo, el empuje extra facilite el encendido.

Ahora la pregunta es, ¿cómo se eleva esa presión? Antes podría ser algo bastante complicado que, de hecho, implicaría contactar con un especialista para que se encargara de ello. No obstante, los modelos más modernos son más accesibles y fáciles de manipular. No vas a necesitar más ayuda que la información que te vamos a dar a continuación.

En primer lugar, antes de tocar nada, es importante que eches un vistazo al manómetro, ese indicador con varias líneas y una aguja. Este es el responsable de indicar la presión que hay en la caldera, y debe encontrarse en la horquilla de valores comprendida entre los 1,2 y los 1,5 bares. ¿Está por debajo? Entonces es el momento de actuar.

Para hacerlo, lo tienes bastante fácil, tienes que buscar la llave de llenado de la caldera, que normalmente está en el conducto por el que circula el agua que se mueve por ella. ¿La has encontrado ya?, entonces coge un destornillador y regula hasta ver que la aguja se encuentra en el lugar deseado.

Lo ideal es que esté en un punto medio entre ambos valores, aunque si lleva mucho tiempo apagada la caldera, lo mejor es que se acerque más al límite superior para provocar ese empujón del que hablábamos al comienzo. Cuando lo hagas, verás cómo es más fácil que arranque el sistema y comience a funcionar como es debido.

Una vez tu caldera por condensación vuelva a funcionar, recuerda reajustar de nuevo la presión para que esté en la media, ya que a la larga podría traer problemas.