En el sector del descanso cada vez son más las personas que apuestan por colchones viscoelásticos gracias al amplio abanico de ventajas que ofrece. Una firmeza muy estable, de carácter medio, que se adapta de forma precisa a la forma del cuerpo. Es fácil notar la diferencia con otros colchones ya que se moldea y se adapta al cuerpo de manera ergonómica, reduciendo así la presión y ofreciendo un descanso perfecto.

Ahora bien, ¿cómo elegir el mejor colchón viscoelástico? A continuación te contamos los aspectos en los que debes fijarte para acertar.

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Colchón viscoelástico de la firma Sensog

Moldeado o espumado

Una de las primeras decisiones que debes tomar durante el proceso de compra es si te interesa un viscoelástico moldeado o espumado. El espumado se fabrica a partir de la combinación de distintos componentes y su principal ventaja es que la circulación del aire es más rápida, lo que reduce el riesgo de que los ácaros invadan el colchón. En cuanto al moldeado, se fabrica por molde, de forma que el aire circula más lentamente por su interior. Claro que en este último la sensación de viscoelástico y de confort es mayor.

Bases

Sobre las bases, debes saber que puedes utilizar cualquier tipo de base para tu colchón viscoelástico. Solo debes valorar la firmeza que deseas y la correcta ventilación para evitar la aparición de manchas de humedad.

Firmeza

Uno de los aspectos más importantes es la firmeza del colchón que te interesa: muy blando, blando, medio blando, medio duro, muy duro y extra duro. El medio duro es una excelente opción ya que te sujeta pero no te hundes, lo que favorece el descanso.

Colchón viscoelástico de la firma Sensog

Caras

No todos los colchones viscoelásticos del mercado cuentan con dos caras de este componente. Lo más normal es que este acolchado solo esté presente en una de las caras. Comprobarlo es muy sencillo ya que basta con hacer un poco de presión con la mano y ver si el colchón vuelve a su posición inicial. Si es así, contiene material viscoelástico.

Grosor

Aunque hay quienes lo consideran así, lo cierto es que la firmeza de un colchón no depende de su grosor. Una vez conoces este dato, debes saber que existen diferentes tipos de colchones en función de su grosor: 20 cm o menos, entre 20 y 25 cm y más de 25 cm. Los más habituales en camas de uso diario son los que oscilan entre 20 y 25 cm.

Densidad

Cuando hablamos de densidad, hacemos referencia a la cantidad de material viscoelástico por cada metro cúbico de colchón. Debes saber que cuanto mayor es la densidad, la adaptabilidad también es mayor, de manera que aumenta el confort en el descanso. Hay tres densidades disponibles: baka, media y alta.

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Colchón viscoelástico de la firma Sensog

Funda

La funda protectora de colchón es un complemento textil que se coloca entre el propio colchón y la sábana bajera. 100% recomendable para que así el colchón esté perfectamente protegido de cualquier elemento que pueda deteriorar de algún modo su durabilidad: sudor, ácaros, polvo, bacterias…

Durabilidad

La duración de un colchón de este tipo es de 10 años promedio, siempre y cuando los cuidados sean adecuadas. Aún así, existen algunas diferencias entre los colchones de gama alta y baja. Como resulta lógico, los primeros están fabricados con materiales de mejor calidad y, por lo tanto, duran más tiempo en perfecto estado.

Temperatura

Son muchas las personas que presentan problemas por la retención de calor del colchón. Esto es algo que no sucede con los viscoelásticos ya que tienen características que mitigan este efecto.

Cama a la altura

Y, por último, para lograr un descanso óptimo, además de elegir el colchón más adecuado, necesitas regular la altura de la cama. Lo ideal es que esté a entre 50 y 60 centímetros del suelo, de forma que quede a unos 8 centímetros por encima de tu rodilla.

Colchoncito Topper de la firma Sensog